Material de Apoyo (1)

EL SIGNIFICADO DE LOS SALMOS EN LA BIBLIA

 

Los salmos dejan oír su voz en toda la Biblia, desde el primer libro al último. En el relato de la creación podemos escuchar la alabanza al Creador, y en el Apocalipsis la alabanza a Aquel capaz de llevar a término la creación. La alabanza es consecuencia obligada de la acción de Dios, motivo por el que constituye la parte fundamental del relato de sus grandes hazañas: los liberados cantan junto al mar Rojo (Ex.15); el cántico de Débora acompaña a la victoria (Jue.5). La mujer escuchada por Dios canta el fin de su sufrimiento (1Sam.2); el rey canta la ayuda de su dios (2Sam.22) Aunque prescindiéramos de estos salmos que encontramos en los libros históricos del Antiguo Testamento, nos sería fácil descubrir la estrecha relación entre salmo y relato histórico. De hecho, el antiguo relato histórico israelita es fruto de la confesión de alabanza, de la acción salvifica de Dios.

La respuesta del hombre, tanto la del individuo como la de la comunidad, no puede limitarse a la alabanza. Quienes han “padecido” las pruebas de Dios, quienes han experimentado el terror provocado por Su silencio y Su lejanía, Le lanzan sus gritos desesperados, Le abren el corazón y Le hacen ver la fuente de su dolor. El camino que Dios recorrió con Su pueblo en las paginas de la Biblia está sembrado de lamentaciones: desde las quejas del pueblo en el desierto, o del mediador solitario entre Dios y el pueblo, pasando por las lamentaciones de Elías y de los demás profetas (ver Jeremías), y por las del pueblo en el desierto de Babilonia (Lamentaciones), hasta el llanto de Jesús a la vista de Jerusalén y su grito en le cruz.

Alabanza y lamentación constituyen los tonos fundamentales sobre los que se elaboran las diferentes “variaciones y fugas” presentes en el Salterio. Esta polaridad de alabanza y lamentación es distinta del habitual esquema “invocación-acción de gracias” de nuestras oraciones. El impulso que hace vibrar los polos “alabanza-lamentación” es más fuerte que el que existe entre invocación-acción de gracias. Esta diferencia está en estrecha relación con otras; por ejemplo, canto y oración forman en los salmos un todo unitario. Los salmos son oraciones cantadas y son también poesía. Palabra poetizada. En consecuencia los salmos están trenzados con tres tipos de lenguaje que se han ido disociando con el paso de los siglos.

Los salmos son:

  • Oración. Palabra de alegría o de dolor dirigida a Dios.
  • Poesía. Palabra plasmada poéticamente.
  • Canción. Pues trascienden la simple palabra o la recitación poética para hacerse música.

 

Los salmos, en esta unidad de oración, poesía y canción, forman parte de un mundo que ya no es el nuestro; y habrá cosas en ellos que nunca llegaremos a entender ni a sentir plenamente. Pero, precisamente, por esta extraña naturaleza, nos comunican desde la lejanía un lenguaje válido para todo tiempo y cualquier época. Los salmos son una fuente inagotable.

Sorprende ver como, a lo largo de todas las épocas, hombres y mujeres, tan distintos y de lugares tan diversos han sido capaces de renovar sus vidas, a menudo débiles y deterioradas, con una fuerza que se basa en la inmediatez de la palabra dirigida a Dios, capaz de poner en contacto nuestra realidad en toda su anchura, profundidad y dureza con el Dios de los creyentes y de los ateos, el de las profundidades y las alturas….

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