Salmo 50

Salmo 50

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
4lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.

5Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
6contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.

En la sentencia tendrás razón,
en el juicio resultarás inocente.
7Mira, en la culpa nací,
pecador me concibió mi madre.

8Te gusta un corazón sincero,
y en mi interior me inculcas sabiduría.
9Rocíame con el hisopo: quedaré limpio;
lávame: quedaré más blanco que la nieve.

10Hazme oír el gozo y la alegría,
que se alegren los huesos quebrantados.
11Aparta de mi pecado tu vista,
borra en mí toda culpa.

12Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
13no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.

14Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso:
15enseñaré a los malvados tus caminos,
los pecadores volverán a ti.

16Líbrame de la sangre, oh Dios,
Dios, Salvador mío,
y cantará mi lengua tu justicia.
17Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.

18Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
19Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.

20Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:


21entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos,
sobre tu altar se inmolarán novillos.

8 comentarios

  1. Creo que el sentimiento de culpa que pareces sentir te corroe por dentro. Eres consciente de haber hecho algo que ya no puedes corregir o que no está en tus manos el hacerlo. Tampoco es posible olvidarlo ni culpar a otro por lo sucedido. Me das una pista de lo que ha pasado diciéndome que cometiste la maldad que Dios aborrece. ¿Cuál será? ¿Qué es lo que más puede “aborrecer” Dios? Me parece que en ese exceso de autocastigo estás suplantando a Dios. Quizá crees que Él aborrecerá en ti aquello que tu mismo estás despreciando. Recuerda que “los sacrificios no Le satisfacen”. Tal vez pudieras tener un poco más de benevolencia para ti mismo antes presentarte ante el Señor. Sabes que a Él le gusta un corazón sincero pues así lo dices, muéstrale entonces el tuyo pero desde la sinceridad, no desde ese juicio previo autodestructivo. Preséntate ante tu Dios con tus mejores galas (aunque sea para pedirLe perdón). Y ahora dile de corazón lo que quieres:
    Límpiame
    Hazme alegre y gozoso
    Ayúdame a borrar mi sentimiento de culpa
    Crea en mi un corazón nuevo
    Mantenme junto a Ti
    Devuélveme la alegría de Tu presencia
    Afiánzame
    Líbrame
    Enséñame a alabarTe

    ¿Por qué nos empeñaremos en ver a Dios como nos vemos a nosotros mismos? Empiezas pidiéndoLe Su misericordia, cuando tu mismo no la estas teniendo contigo. Creemos quizá que poniendo el carro por delante de los caballos, este irá más rápido. “Al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios”. Ocúpate de tu parte y luego deja que Él haga la Suya.

  2. Paco estoy de acuerdo con tu comentario.

    El salmista reconoce su pecado, su culpa (y no la de los demás), se examina a sí mismo profundizando en su interior y esto le honra. Pero no se perdona a sí mismo. Siente que ha traicionado a Dios pero también se traiciona a el mismo, ya que es bueno reconocer nuestros errores pero no debemos quedar atrapados en la culpa, el fracaso, las debilidades, etc. Si alojamos en nuestro interior toda la basura de nuestra vida, por mucho que intenten limpiarla desde fuera nunca se logrará sanear de verdad.
    Debemos acudir al médico cuando lo necesitamos pero antes debemos limpiar nuestras propias heridas. No es Dios quien gana cuando reconocemos nuestro mal. Si no hacemos nuestra propia limpieza nos autodestruimos.
    La autonomía de la que tanto hablamos. Aprender a ser autónomos para llegar a ser interdependientes. De nada sirve ayudar a los demás si no me ayudo a mí mismo. En el versículo 15 “enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti” Al convertirse él y ser perdonado se compromete a ayudar a sus hermanos. ¿De este modo qué caminos podrá enseñar a los demás?

    Quiero resaltar los versículos 4, 9, 12 y 14 que hacen eferencia a una purificación, un proceso de renovación del ser: borrar, lavar, absolver, purificar, devolver la alegría, renovar. El perdón es el surgimiento de un nuevo ser. Trabajar con nuestros sentimientos y poner antídotos para que no nos destruyan sino que nos renueven y podamos conseguir momentos de felicidad.

    A simple vista puede parecerme un salmo triste y oscuro por la culpa y el pecado, pero todo lo contrario, se puede abrir un horizonte de luz, esperanza y confianza.

  3. SALMO 50

    Hay en este Salmo un darse cuenta, un reconocimiento de que su comportamiento y sus acciones no son los correctos, y siente la necesidad de “limpiarse”, de renovarse, de ir quitando sus impurezas y “quedar más blanco que la nieve” y sabe que esa purificación sólo le puede venir de Dios; por eso dirige hacia El su súplica y como un pacto, un agradecimiento él cantará las alabanzas de Dios. También en este Salmo se desprende una interpretación de los sacrificios, que quizá sean otros los que Dios quiera de nosotros y no los que entendemos como sacrificios rituales.

  4. Querido Sr. Schmidt:

    En esta ocasión me habla desde la culpa y creo que desde ese sentimiento ha humanizado lo Sagrado proporcionándole las limitaciones desde las que nos vivimos y confiriéndole a Dios el papel de juzgador.
    ¿necesita ser juzgado? ¿Un juicio paralelo al suyo propio?
    Necesita la compasión y el perdón y se lo pide a Dios ¿para perdonarse usted mismo?
    ¿Quién no se ha sentido culpable de o por algo?
    Incluso nos podemos creer culpables de sentirnos culpables.
    Sr. Schmidt yo creo que esto se debe a la imagen que erigimos sobre nosotros mismos.
    Para los demás y para nosotros no tiene que tener tacha, tiene que ser perfecta.
    El ego sobre un pedestal no admite errores, y cuando se produce lo que nosotros consideramos una equivocación o un fallo; o bien los evadimos, o se los endosamos a alguien o esa estatua cae en picado despreciándonos a nosotros mismos. ¿Este último es su caso?
    Entonces sepa también que creo que la madurez lo único que pide es asumir las circunstancias, sin convertirnos en víctimas o juzgadores.
    Comprendo lo que le quiere decir a Dios (“en la culpa nací, pecador me concibió mi madre): es como hemos aprendido a vivir.
    En cualquier situación que pensemos desafortunada o eres culpable o soy culpable.
    La madurez también conlleva no querer borrar nada ni apartar la vista: no permitir que tu propio juicio o el de otro minusvalore el inapreciable valor de tu vida humana.
    Asumir no significa sentirse como un gusano, porque no lo eres. Recuerda que eres una persona.
    Pedir a Dios que aparte la vista de lo que no nos gusta (tal vez lo que nosotros mismos deseamos hacer) es no darnos cuenta de nuestra propia naturaleza.
    Asumir no significa que no duela. Significa que desde tu corazón sincero tienes la sabiduría del darte cuenta y reconocer tu corazón quebrantado: pero no humillado ni despreciado.

    La frase que recordaré será: Te gusta un corazón sincero y en mi interior me inculcas sabiduría.

    Un abrazo de su amigo:

    Pablo

  5. “Misericordia, Dios mío, por tu bondad”

    Dios es Amor.

    He buscado en el diccionario los significados de Bondad (natural inclinación a hacer el bien) y Misericordia (Atributo de Dios, en cuya virtud perdona los pecados y miserias de sus criaturas).

    La vivencia de este salmo me ha aportado un sentimiento de tranquilidad, de confort, … puedo descansar en la bondadosa misericordia de Dios que me habita, que soy, y que me insta a actuar desde esa Bondad – hacía mi misma, hacia los demás.

    Sigo sintiéndome feliz viviendo en los Salmos, y como cada uno me aporta algo diferente, sabré a cual de ellos recurrir en caso de necesidad 

    Gracias por esta oportunidad.
    Mª Angeles

  6. Salmista, tus palabras me han recordado el valor del verdadero arrepentimiento:

    “Los sacrificios no te satisfacen:
    si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
    Mi sacrificio es un espíritu quebrantado.”

    De pequeña me enseñaron algo parecido, pero con los años, quizá al ver como el ser humano se afana en manejar el mundo a su antojo, me contegié con esta ilusión de poder, y olvidé que las faltas no se remedian con dinero, espectaculares ofrendas, “holocaustos”, o con cualquier otra cosa que no proceda del corazón. Te doy las gracias, salmista, por recordarme que lo único que Dios quiere es nuestro sincero reconocimiento.

    Me das también otra lección: la grandeza del Señor no la quieres simplemente para tu propio gozo, sino para llevarlo a los demás:

    “afiánzame con espíritu generoso:
    Enseñaré a los malvados tus caminos,
    los pecadores volverán a Ti”.

  7. El salmista se reconoce pecador desde su nacimiento y reconoce tambien que solo Dios puede aliviar su culpa y limpiar su alma.

  8. El salmista reconoce sus pecados se siente culpable, sin embargo es mas poderoso en él la llamada al perdón y a la miseridordia de Dios.
    Para él es una necesidad, necesita renovarse, salir de su oscuridad, saber que Dios le acepta como es :

    “Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
    un corazón quebrantado y humillado,
    tú no lo desprecias”.
    ” Oh Dios, crea en mi un corazón puro,
    renuévame por dentro con espíritu firme”

    En esta ocasión no solamente he leido el salmo,también lo he escrito y al hacerlo experimente algo especial con el versículo 9 :

    “Rocíame con el hisopo: quedare limpio;
    lávame: quedare mas blanco que la nieve”

    Era como si fuera dirigido para mi, para acabar con los sentimientos de culpabilidad es necesario el perdón, necesitamos perdonarnos a nosotros mismos, aceptarnos, amarnos para poder seguir hacia delante y el perdón de Dios, su misericordia lo hace posible.

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